Teseo y el minotauro

La historia de Teseo y el Minotauro es uno de los mitos más famosos y perdurables de la antigua Grecia. 

En el vasto laberinto de la isla de Creta, construido por el astuto Dédalo para el rey Minos, habitaba el Minotauro: un hombre con cabeza y cola de toro. Cada nueve años (aunque el intervalo varía de una narración a otra), Minos exigía que siete hombres atenienses y siete doncellas atenienses fueran entregadas al Minotauro como sacrificios. Esto se debe a que Minos había derrotado a Atenas en una guerra y exigió que la ciudad ofreciera estos tributos como, si lo desea, el botín de la victoria de Minos. Esta mítica historia, por cierto, inspiró la idea de Suzanne Collins de ‘tributos’ en Los juegos del hambre.

El rey Minos de Creta | Qué Cómo Quién
EL rey Minos

El Minotauro era un hombre con cabeza de toro: producto de un emparejamiento bastante retorcido entre Pasiphaë, la esposa de Minos, y un toro feroz que Poseidón había sacado del mar para que Minos pudiera sacrificarlo por él. Sin embargo, Minos estaba tan cautivado por el toro, una bestia hermosa y útil de tener como semental para su ganado, que sacrificó un animal diferente y esperaba que Poseidón no se diera cuenta.

El laberinto de Creta : labolab

Poseidón no se dejó engañar. Así que hizo al toro tan salvaje que fue una amenaza para Minos, y Pasiphaë, la esposa de Minos, lo deseaba. Ella le pidió a Dédalo, el maestro artesano de su esposo, que la ayudara con su dilema,

y ​​él creó una novilla hecha de madera y cuero en la que Pasiphaë podía trepar y luego … aparearse con el toro. 

El resultado de esta unión bastante bestial fue el Minotauro, una criatura feroz que preocupaba a Minos, por lo que le dijo a Dédelo que construyera un vasto palacio que comprendiera una red laberíntica de pasillos y habitaciones, y luego colocó al Minotauro dentro de este palacio. El palacio recibió el nombre de Laberinto.

Laberinto de Creta - Wikiwand

Teseo fue un valiente joven ateniense que se presentó como uno de los tributos. Cuando salía de su casa y zarpaba hacia la isla de Creta, su padre Egeo le dio al joven Teseo dos juegos de velas, una negra y otra blanca, y le ordenó a su hijo que montara las velas negras en su barco mientras navegaba (para reflexionar la naturaleza solemne de su viaje) y diciéndole que, si tenía éxito, debería montar las velas blancas en su viaje a casa, para que Egeo viera que el barco se acercaba y supiera que su hijo había tenido éxito en matar al Minotauro.

Así murió el Minotauro de Creta que devoraba a los hombres
Teseo y el Minotauro | ABC.es

Teseo y los otros tributos viajaron luego a Creta y fueron arrojados al Laberinto, el palacio del Minotauro. Cuando Teseo llegó a Creta, Ariadna, la hija del rey Minos y Pasiphaë, lo miró con sus ojos y rápidamente se enamoró del joven ateniense. Ella le dio un ovillo de hilo para que pudiera encontrar la manera de salir del Laberinto: mientras se abría camino a través de sus varios pasillos, desenredaría el hilo en el suelo debajo de él, lo que le permitiría volver sobre su camino. viaje de regreso fuera del laberinto.

LA LEYENDA DEL MINOTAURO Y EL LABERINTO…... - Civilizaciones Antiguas:  Egipto, Mesopotamia, Grecia, Roma | Facebook

Desafortunadamente, después de que Ariadna lo ayudó a cumplir con su tarea, la abandonó, mientras huían, en la isla de Naxos.

Teseo zarpó rumbo a casa, pero se olvidó de cambiar las velas negras por las blancas, como le había indicado su padre. Esto significaba que Egeo, que esperaba en la cima de la Acrópolis a que regresara su hijo, vio regresar el barco de vela negra y temió que su hijo estuviera muerto. Egeo se sumergió en el mar y se ahogó, y esto, dice el mito, es la razón por la que ese mar se llama Egeo hasta el día de hoy.

La Historia Es Meme בטוויטר: "Propongo que, cuando suban notas en la  universidad, las plataformas digitales se pongan velas blancas si has  aprobado o velas negras si has suspendido, como el barco

La historia del asesinato del Minotauro por parte de Teseo sigue siendo uno de los relatos más conocidos de la mitología griega, con Teseo como el héroe clásico arquetípico y la devoción de Ariadna por él representando el amor puro. En contra de esto está la lujuria vil del Minotauro, con su ferocidad e instintos alcistas, por no hablar de su naturaleza depredadora. Después de todo, era el producto de una unión fundada en la lujuria.

Madre soltera

La editorial las afueras nos presenta Madre Soltera, un poemario escrito por la argentina de origen polaco Marina Yuszczuk (Argentina, 1978).

Esta obra no es un texto sobre maternidad al uso, donde se explica la vivencia de ser madre desde un punto de vista concreto. Su autora ha querido plasmar la misma experiencia de la maternidad desde su cuerpo e interioridad.

Las alusiones a los sentidos: olores, ropas o colores son una tónica a lo largo de esta experiencia reflexiva plasmada en verso. Yendo más allá de los aspectos comunes de la maternidad, Yuszczuk, ha querido llevarnos a los elementos en que no reparamos, siendo según la propia autora uno de sus textos más difíciles e introspectivos. Es pues que recomendamos este ya clásico de la poesía contemporánea de nuestra lengua.

 

Poemas elegidos

Marceline Desbordes-Valmore (Douai, 1786- París, 1859) fue uña poeta del romanticismo francés del siglo XIX. Marcada por La Revolución francesa, su familia quedó arruinada y expuesta a los peligros de un cambio de época fundamental para entender nuestro día.

Marceline Desbordes-Valmore - Wikipedia, la enciclopedia libre
Marceline Desbordes-Valmore | Wikipedia.

Siendo pobre, tuvo que dedicarse a la vida del espectáculo ambulante junto con su padre.
Principalmente se dedicó al teatro y a cantar, aunque también se ha recogido de ella una
actividad poética que refleja los temas centrales de su tiempo: el cambio de época a un tiempo en que la Ilustración se enfrentaba con el avance del mismo romanticismo o el de una Europa marcada por la miseria de las guerras.

Estamos antes una poeta trágica, marcada por la décadence representada en Francia por Baudelaire, Victor Hugo, Verlaine… con quienes tuvo contacto directo, siendo algunos de ellos quienes le dieron voz a su poesía. Estamos ante una poeta hija de su época, tan fundamental como sus compañeros.

 

IRIS MURDOCH

 

Iris Murdoch (Dublín, 1919- Oxford 1999) fue una conocida filósofa y novelista irlandesa.

Iris Murdoch - Wikipedia, la enciclopedia libre
Iris Murdoch. Wikipedia

Siendo alumna del célebre filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein, al igual que Anscombe, y manteniendo una fuerte amistad con Philippa Foot y Mary Midgley, cercanas al mismo tiempo de Wittgenstein e influenciadas por su obra, se puede decir que forman una escuela filosófica, siendo denominadas muy recientemente como Cuarteto de Oxford,

La obra de Murdoch abarca los diversos géneros, desde la novela a la filosofía y del teatro a la poesía, siendo una escritora de peso y de máxima importancia en la cultura europea. Tanto es así que su famosa novela Bajo la red (1954) fue seleccionada por la revista TIME como una de las cien mejores novelas en lengua inglesa del año 1923 y por la editorial Modern Library como una de las cien mejores novelas inglesas del siglo.

Los temas que Murdoch trata son la moralidad, la sexualidad, la identidad, el amor, la pérdida… todo ello recubierto con un estilo que a veces suena irónico, ligero y místico al mismo tiempo, logrando que sus escenas e imágenes se presten a la interpretación y poniendo de relieve asuntos cotidianos que es capaz de transformar en asuntos de verdadera relevancia. Nos encontramos con una producción literaria mediada por la filosofía, donde Platón siempre está presente de alguna manera u otra, convirtiendo a Murdoch en una escritora única y sumamente importante.

IMPEDIMENTA » Monjas y soldados

En esta ocasión queremos recomendar Monjas y Soldados, editado por Impedimenta Editorial, una obra donde se tratan los temas centrales de Murdoch, la muerte, el amor, el paso del tiempo, la amistad y, cómo no, la moralidad jugando un papel detrás de las encrucijadas vitales de sus personajes. Todo ello permeado por la elegante pluma de esta autora que nunca dejará de sorprendernos.

Recordando a Lorca

Federico García Lorca, vida y obra del español en fotos

PEDRO.
No es hora de pensar en quimeras, que es hora
de abrir el pecho a bellas realidades cercanas
de una España cubierta de espigas y rebaños,
donde la gente coma su pan con alegría,
en medio de estas anchas eternidades nuestras
y esta aguda pasión de horizonte y silencio.
España entierra y pisa su corazón antiguo,
su herido corazón de península andante,
y hay que salvarla pronto con manos y con
dientes.

MARIANA. (Pasional.)
Y yo soy la primera que lo pide con ansia.
Quiero tener abiertos mis balcones al sol,
para que llene el suelo de flores amarillas
y quererte, segura de tu amor, sin que nadie
me aceche, como en este decisivo momento.
(En un arranque.)
¡Pero ya estoy dispuesta!
(Se levanta.)

PEDRO. (Entusiasmado, se levanta.)
¡Así me gusta verte,
hermosa Marianita!
Ya no tardarán mucho
los amigos, y alienta
ese rostro bravío y esos ojos ardientes,
(Amoroso.)
sobre tu cuello blanco, que tiene luz de luna.

Mariana Pineda, Federico García Lorca.

Ovidio en Rafael Alberti

HUMANIDADES Y NTICS

Hoy les traigo un ejemplo de las sorprendentes relecturas de Ovidio desde movimientos artísticos tan distantes como pueden ser el surrealismo o la recreación posmoderna. Este caso de recepción clásica podemos apreciarlo en el peculiar uso que Rafael Alberti, el gran poeta gaditano, hace del latín en el contexto de uno de sus poemas surrealistas, el titulado “Noticiario de un escolar melancólico”:

POEMA

La aparición final del calificativo “tristísima”, un adjetivo típicamente ovidiano, así como el frío que evoca la palabra “nieve”, tantas veces repetida, nos transmite el infeliz recuerdo que tenía Alberti de sus días escolares, cuando tuvo que aprenderse de memoria, como otros tantos alumnos, la más famosa elegía de los Tristes de Ovidio, precisamente la que comienza de esta manera:

Cum subit illius tristissima noctis imago,

qua mihi supremum tempus in urbe fuit […]

                                               (Ov., Tr., 1, 3, 1-2)

El colegial, Buster Keaton, firmante…

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Thomas Nashe, ‘Una letanía en tiempos de plaga’

¡Adiós, adiós a la dicha de la tierra!
Este mundo incierto es: los
amantes son las alegrías lujuriosas de la vida, la
muerte los prueba a todos menos a los juguetes.
Ninguno de sus dardos puede volar;
¡Estoy enfermo, debo morir ¡
¡Señor, ten piedad de nosotros!

Hombres ricos, no confíen en la riqueza, el
oro no puede comprarles salud;
La física misma debe desvanecerse;
Todas las cosas para terminar están hechas;
La plaga pasa rápidamente;
¡Estoy enfermo, debo morir ¡
¡Señor, ten piedad de nosotros!

Así comienza este poema que Nashe escribió en 1593, cuando un brote de peste bubónica cerró los teatros de Londres en la década de 1590. El estribillo repetido al final de cada estrofa: “¡Señor, ten piedad de nosotros!” captura la magnitud de la destrucción y golpea el corazón tanto como debe haberlo hecho hace más de 400 años.

“Echadme a los lobos, de Patrick McGuinness

Cuando muera, echadme a los lobos.
Estoy acostumbrado.

Diógenes

Resultado de imagen de imagen "Echadme a los lobos, de Patrick McGuinness"

«Un innegable logro literario a la par que una lectura adictiva que recuerda a las mejores novelas de Patricia Highsmith». 
JONATHAN LEE

«McGuinness escribe muy bien… Observador, reflexivo, ingenioso y preciso». 
FRANCINE PROSE

«Un elegante y oscuramente entretenido estudio de cuánto nos marca el colegio, tanto que puede convertir en una pesadilla el resto de nuestras vidas».
JOHN BANVILLE

Poco después del anuncio del Brexit, aparece en el estuario del Támesis el cuerpo sin vida de una joven. Casi de inmediato, su vecino —solitario, elegante, profesor jubilado del Chapleton College— es detenido para su sorpresa como principal sospechoso y convertido por la prensa en un monstruo con el que ensañarse. Tampoco el circunspecto detective Ander Widdowson, encargado del interrogatorio, puede creer que algo así le esté sucediendo: el hombre sentado al otro lado de la mesa es alguien a quien conoce, alguien a quien no ha visto en casi treinta años, desde que él mismo ocupaba como alumno uno de los viejos pupitres de Chapleton …

Un presente saturado por la impiedad de los medios de comunicación y un pasado anclado en el abusivo sistema escolar inglés de los años ochenta; dos sombríos tiempos que Patrick McGuinness maneja y conecta con una precisión heredada de los grandes maestros del género en este lúcido y reflexivo noir literario, basado en un caso real.

Les dejo como muestra un pequeño fragmento:

“Un lugar donde siempre es ahora”

Cerca del colegio hay un puente. Para llegar a las pistas deportivas del otro lado del estuario, los chicos tienen que cruzarlo, y eso hacen tres veces a la semana, llueva o haga sol. Muy metido en agua ha de estar el día para que se cancele un partido, incluso la más estúpida de las actividades compensatorias. «Es la hora del puto corpore sano», dice el señor McCloud, su profesor de educación física, un fumador empedernido que huele siempre a whisky, que se dirige a los chicos como si fueran amigotes del pub y habla con ellos de personajes históricos como si los hubiera conocido en persona. Puede decirte a qué les huele el aliento, qué tienen entre los dientes, cómo andan o cómo llevan las uñas. A los chicos les cae bien, pese a que es irritable e imprevisible, y, cuando se enfada, se vuelve salvaje y parece capaz de morderte. Es corpulento, con forma de barril, y resuella como un acordeón cuando se agacha a atarse los cordones o a recoger una tiza o un cigarrillo. Tiene mala memoria, confunde sus nombres, llega tarde y se marcha antes de la hora, pero a los chicos les gustan sus chistes. No hace falta decir que son chistes guarros. Algunos de los alumnos mayores van a su casa por la noche a beber, fumar y ver películas. Cuando vuelven, huelen a adulto.

Fragmento completo disponible aquí.